Del derecho laboral en España y los palos de ciego

Como sabéis todos, un sábado más hemos desayunado o tomado el vermut leyendo el BOE. La novedad de hoy ha sido el Real Decreto-ley 5/2013, de 15 de marzo, de medidas para favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad y promover el envejecimiento activo.

Tranquilos, que no os voy a resumir la norma, al menos no antes de que la haya digerido por completo. Pero a medida que la iba leyendo, me iba viniendo la idea a la cabeza del típico ciego, desorientado, y que intenta encontrar su camino ayudado sólo de un bastón. Eso me ha parecido el legislador en materia laboral y de Seguridad Social.

¿Por qué digo esto? Pues porque, no nos engañemos, un alto porcentaje del contenido de este Real decreto-ley consiste en volver a tocar normativa anterior que ya está cosida a parches. No me extraña que colegas laboralistas, inspectores, subinspectores y otros profesionales con los que comparto ámbito de trabajo estén ya reflexionando sobre si cortarse las venas o dejársela largas. Es muy difícil trabajar así, con normas que cambian cada cuatro días. Y eso por no hablar del mayor damnificado, que es el ciudadano. Si a los profesionales ya nos cuesta estar al día de todos los cambios (al menos a mí, lo reconozco abiertamente), para el trabajador de a pie ya es directamente imposible.

Para ilustrar este momento de desazón, os comento que se modifican, entre otras, las siguientes normas; no os menciono las modificaciones con carácter exhaustivo, hay más; pero para no aburriros más de la cuenta, os traigo a colación las que me han hecho saltar las luces de alarma:

–       Es objeto de modificación el Estatuto de los Trabajadores, en concreto su artículo 12 sobre el contrato de relevo.

Un dato: desde el que fue (para mí) el pistoletazo de salida oficial de la crisis económica en España (el anuncio de recortes por parte de Zapatero en el Congreso de los Diputados, aquel triste 12 de mayo de 2010), ésta es la modificación número 14 (sí, catorce, han leído bien) de la que ha sido objeto el Estatuto de los Trabajadores. Hay que reconocer que aquí incluyo tanto los Reales decretos-ley como las leyes que, pocas semanas después, adoptaban su contenido coincidente casi en su totalidad.

Es, igualmente, una cifra más que preocupante: es un indicio de que no se sabe qué hacer con la regulación laboral, cual patata caliente.

Resumiendo, ahora quien quiera jubilarse parcialmente, deberá reducir su jornada y sueldo entre un 25 y un 50% como norma general. Como sabéis, antes la horquilla se encontraba entre el 25% y el 75%.

Ahora bien, la posibilidad de jubilarse con la reducción del 75% (antes, 85%) se supedita al cumplimiento de los requisitos del art. 166.2.c) LGSS, que también ha sido objeto de modificación por el Real decreto-ley 5/2013, en el sentido que para que un trabajador pueda acceder a la jubilación parcial “caen” los requisitos de seis años de antigüedad en la empresa y 30 años de cotización a la Seguridad Social.

La última vez que se modificó el régimen del contrato de relevo, fue con ocasión de la aprobación de la Ley 27/2011, que entró en vigor el 8 de julio de 2011. Así pues, ha durado poco más de año y medio.

 

–       Otra de las modificaciones operadas por este Real decreto-ley consiste en la referida a la DA 16ª de la Ley 27/2011 que, recordemos, regula las aportaciones económicas por despidos que afecten a trabajadores de cincuenta o más años en empresas con beneficios. En la línea de lo comentado antes, me “choca” lo siguiente: no hace ni cinco meses que entró en vigor el Real decreto que desarrolla esta disposición, en concreto el 1484/2012, de 29 de octubre. Y está claro, a la vista de las modificaciones, este reciente Real Decreto debe ser parcialmente reescrito.

Veamos: por ejemplo, hasta ahora las empresas que despedían a trabajadores mayores de 50 años debían aportar una cuantía de dinero al Tesoro Público, siempre que se tratara de una empresa que empleara a más de 100 trabajadores. Con la modificación de la DA 16ª de la Ley 27/2011, el umbral ha subido a 500. El artículo 2.1.a) del RD 1484/2012 reproduce esta norma, haciendo mención expresa de la ratio de los 100 trabajadores.

En un primer momento lancé un suspiro de alivio cuando llegué a la DF 7ª del Real decreto-ley 5/2013: modificación del art. 2 del RD 1484/2012.

“Bueno, al menos han sido coherentes y cambiarán lo de los 100 trabajadores por 500”, pensé yo, ilusa de mí.

Cuál fue mi sorpresa al llegar al apartado 1.a) y ver que estaba redactado de esta guisa:

“1. De conformidad con el apartado 1 de la disposición adicional decimosexta de la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de Seguridad Social, lo dispuesto en el presente Real Decreto será de aplicación a las empresas que realicen despidos colectivos de acuerdo con lo establecido en el artículo 51 del Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, siempre que concurran las siguientes circunstancias:

a) Que sean realizados por empresas de más de 100 trabajadores o por empresas que formen parte de grupos de empresas que empleen a ese número de trabajadores”.

Corrección de errores en 3, 2, 1…

No further comments.

–       Y aunque no tenga que ver con el núcleo de mi post, no quiero dejar de comentar otra cosa que me ha llamado la atención en negativo. Y es que en una de esas demostraciones de técnica jurídica más que cuestionable, este Real decreto-ley modifica los artículos 4.5, 5.1, 6.1, 6.3 de la Ley 27/2011; todos estos preceptos modifican disposiciones de la LGSS. Digo yo, ¿no habría sido más fácil modificar directamente los artículos que se querían tocar de la LGSS? Casi parece que quieran disimular, con silbidito incluido…

No es ni mucho menos la primera vez que veo esto, pero no por ello deja de mosquearme.

En fin, sé que no descubro la sopa de ajo si digo que el gobierno de este país (ojo, de todos los colores) está actuando de forma totalmente errática en uno de los ámbitos en los que nuestra economía está más enferma, que es el del empleo. Y no sólo eso: leyendo estas normas se ve precipitación incluso en su redactado, lo cual denota una falta de reflexión sobre las medidas que se adoptan (cosa que se confirma al analizar la cantidad de afectaciones pasivas que han acumulado LGSS y ET en los últimos años). Y reflexión es, precisamente, lo que hace falta.

 

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2 pensamientos en “Del derecho laboral en España y los palos de ciego

  1. La falta de reflexión suele acompañar a la desesperación. Sin ser técnico en esta materia, el resultado es el de costumbre, que paguen los de abajo.

  2. Pingback: Inici de la crisi vs dret laboral | NO t'ATURis

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